Ethan Mollick (Wharton) lanza en LinkedIn un test de coherencia dirigido a los laboratorios de IA de frontera: «sabremos que los laboratorios creen de verdad en la ASI cuando disuelvan sus equipos de Forward Deployed Engineering». Mientras se necesiten humanos para integrar la IA en las organizaciones cliente, los empleos de oficina no están amenazados a corto plazo.

El debate con roon (empleado de OpenAI, voz influyente del círculo accel en X): roon replica que se trata de un problema hayekiano. Referencia a Hayek («The Use of Knowledge in Society», 1945): la información útil dentro de una organización es tácita, distribuida, contextual. La inteligencia centralizada, incluso superinteligente, no resuelve automáticamente los flujos de información. roon dice ser más optimista que el laboratorio medio respecto al empleo precisamente por esta razón. Mollick concede el punto hayekiano y luego invierte el argumento: si la IA no se autoadopta, entonces la predicción de los laboratorios de que «la mayoría de los empleos de oficina serán reemplazados para 2035» queda contradicha por sus propios equipos de FDE. roon resume el aparente acuerdo: «Gentle singularity» — la transición será lenta y mediada, no un fast takeoff. Sam Altman reutilizará más tarde este término en su ensayo The Gentle Singularity (junio de 2025).

sabremos que los laboratorios creen de verdad en la ASI cuando disuelvan sus equipos de Forward Deployed Engineering

Ethan Mollick , linkedin.com

El consenso en los comentarios (profesionales, consultores, investigadores) converge en cuatro puntos:

1. La tecnología suele ser la parte fácil. El obstáculo real es la política interna, los incentivos de RR. HH., los sistemas heredados y, sobre todo, la pregunta «¿quién responde cuando algo falla?». 2. La ASI puede producir un plan de transformación perfecto y aun así quedar atascada por un vicepresidente que se niega a modificar su flujo de trabajo en Salesforce. 3. Accenture (y la consultoría en general) sobrevive porque vende responsabilidad contractual, no solo competencia. A una IA no se la puede demandar. A una firma sí. 4. Frase más compartida: «Curar el cáncer podría ser más fácil que reemplazar a Accenture» — un problema técnico tiene criterios de éxito claros; uno organizacional no.

La tensión estructurante que Mollick formaliza: East Coast vs West Coast (epistémica, no geográfica). Este = transformación lenta y fragmentada, condicionada por la jaggedness de las capacidades y la complejidad social. Oeste = automatización masiva y rápida en cuanto las capacidades son suficientes.

Conclusión: los laboratorios venden ASI pero contratan consultores. Se trata bien de una contradicción lógica, bien —una lectura más cínica— de una estrategia de ingresos a corto plazo que financia la apuesta a largo plazo. En cualquier caso, sus propios equipos de FDE atestiguan que la IA no se autoadopta (todavía). El cuello de botella de la adopción migra de lo técnico a lo organizacional.