Erwan Simon, CEO de GENIAL, reacciona a la decisión de Société Générale de abandonar su herramienta interna SoGPT a principios de 2026 para adoptar Microsoft Copilot. Sostiene que este debate build vs buy constituye un planteamiento falso que oculta la verdadera cuestión estratégica: ¿quién es propietario de la inteligencia de negocio que se construye con IA?
El artículo denuncia el error de comparar ChatGPT o Claude con software ofimático como Word o Excel. A diferencia de estos productos terminados con funcionalidad fija, los sistemas de IA son a la vez interfaces de consumo y APIs que permiten aplicaciones de negocio a medida. Son infraestructura, no bienes de consumo estandarizados.
Simon analiza el fracaso de SoGPT no como una validación del modelo buy, sino como un error de ejecución: una interfaz de chat genérica desconectada de las operaciones bancarias, sin una estrategia de evolución continua. El error no fue construir internamente, sino crear un producto sin anclaje operativo.
Copilot tiene sus propias limitaciones. Útil para tareas genéricas, tiene dificultades con operaciones especializadas como consultas ERP o flujos de trabajo de cumplimiento normativo. Muchos despliegues se estancan tras los pilotos iniciales debido a las dificultades para medir el ROI, problemas de gobernanza y exposición de datos no intencionada a través de las estructuras de permisos existentes.
El autor cita AllianzGPT como un modelo alternativo exitoso. Allianz construyó una plataforma, no solo una interfaz, orquestando múltiples componentes: varios modelos de lenguaje (Azure OpenAI y Claude de Anthropic), conectores a sistemas internos y trazabilidad completa de las decisiones para el cumplimiento regulatorio. Esta arquitectura preserva los activos organizativos con independencia de cualquier proveedor único.
Simon define el concepto de "capital de IA" como el conjunto de conocimiento de negocio codificable: procesos documentados, reglas de negocio, decisiones históricas, experiencia tácita hecha explícita. Es este activo el que crea una ventaja competitiva duradera.
El artículo concluye con una advertencia sobre la soberanía europea. Europa perdió la soberanía del cloud en la década de 2010 al migrar a AWS, Azure y Google. Repetir este error con la IA significa externalizar la capacidad de generar valor impulsado por IA a competidores estadounidenses. La pregunta fundamental: ¿construirán las empresas europeas capacidades de IA autóctonas, o se convertirán en consumidoras permanentes de sistemas de inteligencia controlados por Estados Unidos?