La industria de la consultoría de gestión, valorada en 1 billón de dólares, se enfrenta a su propio momento Kodak, el tipo de disrupción tecnológica que precipitó la quiebra del gigante fotográfico en 2012. Firmas como Accenture (155.000 millones de dólares) han prosperado ofreciendo servicios de TI, ciberseguridad y centros de atención telefónica deslocalizados a tarifas inferiores a los costes internos de las empresas. La inteligencia artificial está trastocando esta dinámica económica.

La situación actual resulta particularmente difícil para los consultores. La pandemia, la inflación y la incertidumbre económica han llevado a sus grandes clientes a recortar drásticamente el gasto. El gobierno estadounidense, uno de los mayores clientes, está cancelando contratos multimillonarios. En marzo de 2025, el Department of Government Efficiency señaló a diez grandes firmas —Deloitte, Accenture, Booz Allen Hamilton, IBM, Guidehouse— para que justificaran sus honorarios. Como resultado, las acciones de los líderes del sector han caído hasta un 30% en dos años, mientras que el S&P 500 subió un 50%.

Paradójicamente, la IA ofrece ventajas inmediatas a los consultores. En septiembre de 2025, Accenture anunció haber eliminado 11.000 puestos mediante automatización, con nuevos despidos previstos para el personal que no pueda ser reciclado. Salesforce eliminó 4.000 empleados de atención al cliente. Microsoft congeló la contratación en su división de consultoría.

Desgraciadamente para el sector, los grandes clientes están descubriendo estas mismas ventajas. Un director financiero británico ilustra el problema: un proyecto que cuesta 1 millón de dólares internamente podría externalizarse a Accenture por 200.000 dólares. Con machine learning, las empresas logran ahora el mismo trabajo por apenas 10.000 dólares. Esta reducción de costes otorga a los clientes un margen de negociación considerable: si los consultores se niegan a ajustar sus precios, el cliente buscará un competidor más barato o simplemente internalizará la tarea.

Ante este precipicio, las firmas están sopesando varias estrategias. Podrían adquirir actores especializados en IA como EXL (6.000 millones de dólares), que ayuda a los sectores financiero y sanitario en sus transformaciones de IA, acelerando así la ejecución de proyectos. Alternativamente, parecen posibles fusiones entre grandes firmas.

Sin embargo, estas opciones tienen límites. Las sinergias de fusión serían mínimas, ya que las firmas generan ingresos desplegando a su mejor talento en grandes proyectos: la consolidación arriesgaría un éxodo masivo de talento.

Ninguna de estas estrategias impedirá que los clientes exijan precios drásticamente reducidos. Kodak sobrevivió a su quiebra de 2012, resurgiendo como una empresa disminuida valorada en 500 millones de dólares, muy lejos de los 30.000 millones de sus años de apogeo en la década de 1990. Los consultores corren el riesgo de una devaluación similar de su industria.

El 25 de septiembre de 2025, Accenture presentó una reestructuración de 865 millones de dólares a lo largo de seis meses para reorientar su plantilla hacia la creciente demanda de servicios digitales y de IA, una señal de que la adaptación ya está en marcha, aunque bajo una presión extrema.