Sierra, una startup de agentes conversacionales cofundada por Bret Taylor, ha rediseñado su proceso de entrevistas de ingeniería para reflejar cómo ha cambiado el trabajo en la era de los agentes de codificación (Codex, Claude Code). Los autores —Vijay Iyengar, Arya Asemanfar y Angie Wang— sostienen que el rol del ingeniero está pasando de "construir la máquina" a "diseñar y refinar la máquina", por analogía con cómo los ingenieros dejaron de preocuparse por la traducción que hace el compilador del código a instrucciones máquina. Ahora que un solo ingeniero puede construir a lo largo de toda la pila tecnológica, el valor proviene de combinar capacidad técnica, pensamiento de producto y contexto de negocio.
La observación de partida: el proceso heredado (dos entrevistas de codificación, algoritmos, diseño de sistemas, encaje cultural) capturaba sobre todo mecánica —escribir sintaxis, recordar detalles algorítmicos, ensamblar frameworks—. Esa señal se volvía cada vez más disonante con la realidad cotidiana del trabajo. Los responsables de contratación compensaban recurriendo más a las referencias y a la experiencia previa.
Tres criterios guiaron el rediseño: representatividad (refleja el trabajo real), señal alta (claridad sobre en qué destaca un candidato o dónde necesita apoyo) y una experiencia positiva. La pieza central es una "entrevista presencial nativa en IA" de tres partes. Plan: una sesión de trabajo en la que el candidato idea un producto en su dominio, mientras los entrevistadores hacen preguntas para afinar la idea. Build: 2 horas en solitario, usando herramientas y frameworks de IA a elección del candidato, con total libertad para pivotar. Review: una demostración, una discusión sobre las decisiones de producto, una revisión de código (modelo de datos, abstracciones, extensibilidad) y una conversación sobre el camino a producción y cómo se usó la IA. Se permite a los candidatos recortar alcance y omitir código repetitivo, siguiendo la fórmula de Paul Buchheit: "si es genial, no tiene por qué ser bueno".
El resto del proceso siguió la misma lógica. La entrevista telefónica de codificación (sin IA, en un editor en línea) se sustituye por una entrevista de diseño de sistemas —dado que el vibe coding es fácil, el verdadero desafío es el despliegue en producción a escala—. Se está probando una "entrevista de depuración" para capturar el trabajo de 1 a N en bases de código existentes: el candidato revisa un PR transversal junto a agentes.
Lecciones aprendidas: se contrata por fortalezas, no por la ausencia de debilidades; los debriefs han pasado de "¿deberíamos contratar a esta persona?" a "¿en qué destacará esta persona?". Los candidatos reportan entrevistas más atractivas —uno construyó un juego de flujo con IA, un ingeniero de backend condujo su demo a través de un agente y un archivo markdown—. Los desafíos (estandarización, calibración) se mitigan con criterios agnósticos al producto construido y con entrevistadores emparejados. El formato también se aplica a infraestructura, donde los ingenieros ahora construyen de forma full-stack e integran verticalmente con el producto.