Marco Mornati relata su experimento de un día con el método BMAD (Breakthrough Method for Agile AI-Driven Development), un marco metodológico que aplica el rigor Agile al desarrollo asistido por IA. El método se apoya en personas de IA especializadas (analista, product manager, arquitecto) y se despliega en cinco fases: investigación de mercado, redacción de un PRD (Product Requirements Document), desglose en epics e historias, arquitectura técnica y diseño UX.

Mornati describe cómo la idea inicial de su proyecto se fue fortaleciendo y clarificando progresivamente a lo largo del proceso guiado por IA, en particular gracias a la fase de PRD. Para la parte UX, utilizó Stitch (una herramienta de IA de Google) para evitar la estética genérica típica de las interfaces generadas por IA. Para la fase exploratoria, optó por gemini-cli, reservando sus tokens más costosos para la fase de desarrollo propiamente dicha.

La lección central de la experiencia es que la arquitectura de software sigue siendo el ámbito donde la experiencia técnica humana resulta absolutamente indispensable. La IA sobresale en la generación de código, pero la toma de decisiones arquitectónicas requiere una comprensión profunda de los compromisos, las restricciones del sistema y las implicaciones a largo plazo.

Mornati respalda su reflexión con datos de mercado que revelan una paradoja: aunque el 93% de los desarrolladores utiliza asistentes de IA y el 27% del código en producción es ahora generado por IA, la codificación es solo un 26% más rápida y la entrega real solo un 8-10% más rápida. Esta brecha ilustra que el cuello de botella no está en escribir código sino en la comprensión, la arquitectura, las pruebas y la integración.

El artículo destaca el "problema del 70%": la IA permite alcanzar el 70% del resultado rápidamente, pero el 30% restante -depuración compleja, casos límite, integración de sistemas- requiere una experiencia humana profunda. Además, el código de IA sin supervisión introduce 1,7 veces más defectos, lo que subraya la importancia crítica de la revisión humana.

Mornati traza una evolución de la profesión: de desarrollador (quien escribe código) a ingeniero de software (quien diseña sistemas) a "supervisor de agentes" (quien orquesta agentes de IA). Gartner predice que para 2028 el rol se desplazará de la implementación a la orquestación. Esta transformación plantea dos preguntas mayores: cómo aprenderán los desarrolladores junior su oficio sin práctica de codificación manual, y qué futuro espera a los product managers cuando los perfiles técnicos puedan ahora asumir la fase de preparación del producto gracias a las herramientas de IA.