Arman Hezarkhani, cofundador de 10x, presenta una tesis radical: en la era de la IA, el modelo tradicional de compensación de ingenieros (salario fijo o tarifa por hora) queda obsoleto porque no logra recompensar la productividad exponencial que habilitan las herramientas modernas. Observa una fractura entre los ingenieros que usan la IA de forma intensiva (orquestando decenas de agentes) y aquellos que aún programan "como cavernícolas", carácter por carácter. Para él, se trata de un problema de incentivos: ¿por qué ir 10 veces más rápido si se paga lo mismo?
La solución de 10x consiste en pagar a los ingenieros como a los vendedores, es decir, en función del rendimiento, vinculado a la producción real. En concreto, utilizan un sistema basado en Story Points. El flujo de trabajo es el siguiente: 1. Un Strategist (un rol distinto, retribuido según la satisfacción del cliente/NRR) define la arquitectura y descompone el proyecto en tickets, asignando un valor en puntos a cada uno. 2. El Engineer ejecuta los tickets. 3. Una vez que el ticket es validado por el Strategist y el Cliente (doble control de calidad), los puntos se obtienen. 4. La compensación incluye una base fija y un componente variable significativo indexado al volumen de puntos entregados.
Hezarkhani aborda las críticas obvias (riesgo de caída de calidad, inflación de puntos) a través de la estructura de roles: el Strategist actúa como contrapeso del Engineer para el alcance y la validación. Según él, este modelo atrae a "ingenieros 10x" (antiguos fundadores, investigadores de élite) que saben que pueden producir enormemente gracias a la IA y quieren capturar una parte del valor creado, en lugar de esperar una hipotética salida a través de stock options. Concluye que la IA otorga superpoderes, pero que sin un sistema de compensación alineado, los empleados no tienen motivo para usarlos a pleno potencial.