Esta nota Trésor-Éco n° 391 (DG Trésor, junio de 2026) ofrece una revisión prudente y bien documentada de la literatura económica sobre el efecto de la IA —principalmente generativa— en el empleo. Punto de partida: las capacidades de la IA han progresado marcadamente (LLM, IA generativa), alimentando la preocupación (el 62 % de los franceses la considera un riesgo para el empleo), pero el análisis económico exige distinguir la percepción de la medición.
1. Efecto agregado, débil por el momento. La IA actúa a través de dos canales opuestos: el efecto de desplazamiento (sustitución de tareas automatizables) y el efecto de productividad (ganancias individuales comprobadas: +14 % en atención al cliente, +26 % para desarrolladores; complementariedad, reducción de costes, aumento de la demanda). Los estudios empíricos recientes no identifican un efecto agregado significativo, por falta de perspectiva histórica y porque la adopción sigue siendo parcial (≈20 % de las empresas de la UE en 2025). La ausencia de un efecto macro no significa ausencia de destrucción localizada: los despidos «por IA» representan entre el 4,5 y el 6,2 % de los despidos anunciados en EE. UU. en 2025, con el riesgo de «etiquetado» (la IA invocada como pretexto — 59 % de las empresas estadounidenses).
etiquetado
2. Efectos heterogéneos. A través del enfoque task-based, la exposición varía según la tarea (cognitiva > relacional > física), pero exposición ≠ efecto: todo depende del grado de sustituibilidad/complementariedad y de la elasticidad-precio de la demanda (paradoja de Jevons — una ocupación sustituible con demanda elástica puede ver crecer su empleo). El progreso técnico sesgado podría perjudicar a ciertos segmentos, con una preocupación marcada por los jóvenes: −16 % de empleo entre los 22-25 años expuestos en EE. UU. (Brynjolfsson, 2025), aumento del desempleo entre los 15-24 años en Francia (19,1 %→21,1 %), sin causalidad establecida. Por sector, finanzas, TI y servicios a empresas son los más expuestos.
3. Largo plazo incierto. Coexisten dos escenarios: la sustitución masiva (si la IA agéntica/física se generaliza) o la destrucción creativa (las revoluciones pasadas crearon más empleos de los que destruyeron; el 60 % de los trabajadores actuales ocupan empleos que no existían en 1940). La transición generará costes (reasignación lenta: −40 % del beneficio de la robotización en Francia), que deberán suavizarse mediante la formación y los oficios puente.
Conclusión de política pública: acompañar la transición (el plan «Osez l'IA», formación de 15 millones de personas de aquí a 2030, la Académie de l'IA, France 2030) e invertir decididamente en IA para evitar el retraso competitivo — Francia se sitúa en una posición intermedia (18 % de adopción, en fase de recuperación) en medio de la competencia internacional.