Anthropic presenta Anthropic Interviewer, una herramienta que utiliza Claude para realizar entrevistas cualitativas detalladas a una escala sin precedentes, junto con los resultados de su primer estudio: 1.250 profesionales encuestados sobre su relación con la IA en el trabajo — población laboral general (1.000), científicos (125) y creativos (125), reclutados a través de plataformas de crowdworking. El enfoque es híbrido: entrevistas automatizadas, análisis temático asistido por IA y validación humana, con datos publicados (previo consentimiento) con fines de investigación. La herramienta se ofrecerá a los usuarios de Claude.ai para la próxima fase de investigación.

Los resultados describen un panorama mayoritariamente optimista atravesado por preocupaciones específicas de cada sector. La población laboral general expresa un sentimiento predominantemente positivo: disposición a delegar tareas rutinarias en la IA preservando aquellas que definen la identidad profesional. Muchos consideran la IA como una herramienta de aumento más que de sustitución ("los ordenadores no eliminaron a los matemáticos, les permitieron hacer más") y buscan activamente competencias no automatizables. Sin embargo, persiste un estigma: usar IA para las propias comunicaciones es percibido por los colegas como "pereza".

Los profesionales creativos experimentan una dinámica más compleja: adoptan la IA a pesar del juicio de sus pares y reportan ganancias reales de eficiencia y una reducción del estrés, pero expresan ansiedad por el desplazamiento económico y un cuestionamiento identitario. Varios describen una "ilusión de colaboración": la IA asiste pero no dirige la decisión creativa. Una novela generada por IA puede tener una buena trama, "pero no tendrá los matices profundos" que aporta un ser humano.

Los científicos manifiestan un deseo de asociación — una IA capaz de generar hipótesis o normalizar datos sería "muy emocionante" — pero su uso permanece confinado a tareas periféricas (depuración, código). Los obstáculos: las alucinaciones ("no puedo confiar en que no mienta"), la necesidad de verificación constante y las barreras institucionales de confidencialidad de datos.

Tres preocupaciones atraviesan todos los grupos: el control y la autonomía en la toma de decisiones, el temor al desplazamiento profesional y la preservación de la identidad profesional. El estudio extrae implicaciones para los profesionales (adaptación de competencias), los empleadores (integración gradual y formación), los desarrolladores de IA (fiabilidad, transparencia) y los responsables de políticas públicas (redes de seguridad, educación), abogando por una transición equitativa hacia un trabajo aumentado por la IA.